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Una historia en doble sentido.

El cielo era azul, muy azul. El vendaval del día anterior lo había dejado limpio como una patena.
La temperatura primaveral permitía que los aficionados fuésemos con gafas de sol y sin chaqueta y, des del gol sur, se veían los Pirineos bien encalados al fondo. Aquella noche había llegado la primavera, pero en Girona los nervios aparecieron por otra razón.


Faltaban escasos minutos para las cuatro de la tarde. Aquella hora que, después de la comida de domingo resulta ser tan perfecta para hacer una siesta, cerrar los ojos y tener tiempo para soñar.


En Montilivi, pero, no hacía falta dormir para ver cómo el sueño estaba a punto de hacerse realidad. Lectura de la entrada mediante teléfono móvil, toma de temperatura y adelante. El aficionado entraba tímidamente al estadio, con una pequeña bandera roja y blanca con el escudo
del equipo de la ciudad que daban en la entrada. Y, puntualmente, justo cuando tocaban las cuatro de la tarde, la árbitra del partido pitaba el inicio de un momento histórico: por primera vez Montilivi abría las puertas al equipo femenino del club.
A partir de aquel momento, todo era cuestión de disfrutar y conseguir los tres puntos. Las once jugadoras saltaban al terreno de juego para defensar el orgull gironí que tanto representa la ciudad. El equipo local llegaba en una situación complicada en verse en la zona baja de la clasificación, por lo tanto, tenían la oportunidad de alejarse de la zona peligrosa con el reencuentro de la afición. Las rivales, en cambio, llegaban situadas en media tabla con la idea de
volver a repetir el triunfo del partido de ida. De esta manera se preveía un duelo interesante en el estadio de Montilivi.


En una primera parte donde las de Girona fueron de menos a más y acabaron dominando el juego por encima de las aragonesas, las ocasiones para avanzarse en el marcador llegaron por parte de los dos equipos. Pero, después de cuarenta y cinco minutos, las protagonistas entraban
al vestuario con un empate a cero en el marcador. Momento ideal para refrescarse en la grada con aquellas botellas que repartían los voluntarios porque los bares del municipal, por razones que todos conocemos, tenían las persianas bajadas.

Desde un principio la afición se mostraba tímida en el día de su retorno a Montilivi. Sin embargo, se respiraba un ambiente caluroso y festivo. Sobre todo des de fuera del recinto, donde un grupo de jóvenes no dejaron de animar y dar soporte al equipo local que siguieron des de fuera el estadio. Des del pitido inicial hasta el final mostraron una voz incansable durante los noventa minutos para ayudar a que el partido acabara de la mejor manera posible para las locales.

Inicio de la segunda parte. Pocos minutos le harían falta a las rojiblancas para avanzarse en el marcador después de haber hecho méritos para conseguirlo en la primera parte. Blanca Cros era la encargada de apuntar el primer gol de la historia del senior femenino del Girona FC en el Estadio de Montilivi. Des esta manera, la primera y única diana del partido llegaría des de los once metros, Los aficionados se levantaban de la silla para celebrar el que ya se ha convertido en un gol histórico.


Pip-pip-pip. Final del partido. El match tan solo acababa, pero la celebración aún tenía que
empezar. Sonaba el himno por los altavoces y la afición se alzaba para celebrar la victoria, pero
sobre todo para aplaudir al equipo. Las jugadoras empezaban a hacer piña al círculo central para
celebrar los tres puntos y se veían pequeños fuegos artificiales que salían de detrás de la grada.
Saltos, gritos y cánticos para la victoria y para la historia.

Firmado: Helena Fuster, miembro de Associació W.I.S.E. (Woman in Sport Encouraging).

Publicada el: 04/01/2021, por:

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